A diez años de la ilusión de cambios políticos y
económicos favorables para Argentina, y unos promisorios primeros años de
gobierno de Néstor Kirchner, nos encontramos todo un pueblo pagando la
inoperancia, la corrupción más nefasta de todos los tiempos y la falta de
oposición política creíble haciéndonos cargo de un relato populista que ha
llegado a su fin.
Mientras tanto cada uno de los argentinos bien nacidos
sostenemos todo esto con impuestos cada vez más altos, una inflación que no
tiene techo y con hermanos que mueren en manos de “chorros” sin escrúpulos. Y
todas esta cosas ante la mirada esquiva de un gobierno sin rumbo y donde la
culpa de los errores son del otro.
Todas las crisis de estos últimos años, desde la 2015
con el campo hasta hoy con los fondos buitre, han demostrado que ante la
inacción e inoperancia de estos funcionarios de turno fueron provocados por
ellos mismos con la excusa de seguir perpetuándose en el poder y así seguir manteniendo su tan mentado
“nacional y popular”, este slogan que solo ha fomentado
Lamentablemente una clase de ciudadanos subsidiados
ante la necesidad de sobrevivir y ante la falta de un trabajo digno para sus
familias y ellos mismos. La impunidad de este relato sobrellevada por un
ejecutivo y un poder legislativo mayoritario ha causado estragos en la sociedad
Argentina, logrando la mayor división entre los argentinos.
Es increíble que en estos últimos años el discurso y
los recursos de un gobierno hayan sido desviados para la lucha de poder ante un medio
o de un grupo empresarial como Clarín tan mediático como ellos mismos.
Como si la necesidad de la gente pasara ante los dichos o palabras de un
programa de tv o unas líneas periodísticas.Haciendonos creer y subestimando la
razón de todo un pueblo de que la lógica de los problemas ocurren por la acción
deliberada de estos enemigos.
Pero para desgracia de ellos hay cosas que no se
pueden tapar con las manos como la pobreza, la inseguridad, la inflación, la
corrupción, la desigualdad y estas cosas parecen enervar a la presidenta y a su
entorno de bufones mantenidos y cada vez menos aplaudidores.
Pero para desgracia de ellos y fortuna de un pueblo
cansado, el ciudadano que trabaja y piensa ha agudizado su sentido de
observación y entendimiento de los sucesos que día a día tiene que afrontar más
allá de las cosas individuales de cada persona, porque ya los conflictos son individuales,
partidistas o sectarios sino que atañen a un todo, entonces la respuesta es otra
y a esta altura solo el pueblo decidirá cuando y como toda esta pantomima
Kirchnerista terminara.
No se puede sostener por siempre la estrategia de que
siempre la culpa es del otro, no permitir la autocrítica, buscando siempre un
nuevo enemigo, distorsionando el mensaje y la realidad. El pueblo ha entendido
y comprendido que este gobierno ha traspasado todas las normas legales y
constitucionales con el fin de llevar adelante sus espurios proyectos puramente
revanchista y cargado de cólera y resentimiento donde la historia ya los había
echado de una plaza por querer en aquel
entonces hacer prevalecer por la intolerancia sus pensamientos.
Reitero una vez más que los ciudadanos debemos exigir
que nuestros representantes sean justamente los que representan el sentir del
pueblo y reveladores de la situación real del país, para que entre todos
podamos buscar una solución y salida a
los problemas. Y que cada uno desde el lugar que le toque coloque su grano de
arena, el ejecutivo gobernando, el legislativo legislando leyes y proyectos
reales para la ciudadanía y el judicial haciendo cumplir verdaderamente las leyes.
Si bien este gobierno Kirchnerista-Cristinista abanderado
la mayor corrupción política e institucional de todos los tiempos tiene su
culpa, también los ciudadanos deberemos levantar este “muerto” sea como sea y
que esta década nos haya servido y enseñado a discernir entre el discurso
berborragico y electoralista, ante la búsqueda sensata de la equidad y justicia
de otros. Y de ultima que si nos va mal sea por culpa de todos y no de unos
cuantos .
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